
En la línea de envasado médico, la variabilidad en el proceso de esterilización no es una opción aceptable. Si la emisión espectral de la lámpara UVC varía o si la intensidad de irradiación no es uniforme en toda la superficie a tratar, se corre el riesgo de incumplir los estándares establecidos y tener que realizar numerosas correcciones posteriores.
Nuestras lámparas UVC, certificadas según las normas CE, están diseñadas para funcionar con un sistema de descarga de vapor de mercurio estable, lo que permite mantener una pureza espectral precisa en la longitud de onda de 254 nm. De esta manera, la acción germicida se concentra donde realmente es necesaria, en lugar de desperdiciarse energía en longitudes de onda que no son efectivas.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico La pureza espectral depende de la intensidad del pico en la longitud de onda de 254 nm y de su anchura, no de factores comerciales. Nuestras lámparas mantienen un pico intenso en 254 nm, con mínimas variaciones en longitudes de onda más largas. Esto asegura que el flujo de fotones llegue exactamente donde los microorganismos lo absorben.
La estabilidad de la salida de energía se controla mediante el circuito electrónico de la lámpara. El condensador utilizado en este circuito reduce las fluctuaciones de corriente, lo que estabiliza el arco eléctrico y protege la vida útil de los electrodos. El resultado es una dosis de energía uniforme, medida en mJ/cm², día tras día.
Por qué funciona bien en el envasado médico real Las normas para productos médicos exigen una letalidad predecible, incluso en superficies y zonas sombrías. Nuestros sistemas UVC proporcionan una irradiación uniforme en el campo cercano, lo que permite llevar a cabo ciclos de esterilización con tiempos y dosis precisamente definidos.
Se obtiene una mayor eficiencia sin sacrificar la seguridad en cuanto a la esterilización. Además, el consumo de energía por ciclo disminuye, ya que la energía se dirige hacia la longitud de onda adecuada, en lugar de convertirse en calor.
Algunos detalles importantes a tener en cuenta Es fundamental que la salida de energía de la lámpara se adapte a la geometría del reflector y al flujo de aire en la cámara. Si la reflectividad no es adecuada, se desperdician fotones y se crean zonas con baja intensidad de irradiación.
Es necesario esperar un período de calentamiento hasta que el arco eléctrico alcance su estado de equilibrio térmico. El reemplazo de las lámparas debe realizarse según el número de horas de funcionamiento acumuladas, y no según un calendario preestablecido.
Para garantizar una compatibilidad total, es necesario seleccionar condensadores e interruptores que se adapten al balasto y a la corriente nominal de la lámpara.