
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV solo sirven en hospitales o salones de uñas. Pero si entras en una fábrica textil, las encontrarás por todas partes. Son los verdaderos héroes detrás de todo este proceso: trabajan en secreto, desde el momento en que la fibra cruda llega al lugar de procesamiento, hasta que la prenda final está lista para ser empacada.
Básicamente, las usamos para dos cosas: fijar los colores y eliminar gérmenes.
Lograr el equilibrio adecuado En las etapas finales del procesamiento, solemos recurrir a lámparas UVC. Cuando la tela pasa por el horno de curado, la energía UV provoca una reacción que, en esencia, “fija” los colorantes y otros materiales en las fibras.
Es un equilibrio delicado. Si la potencia de la lámpara es demasiado baja, los colorantes no se fijarán bien. Pero si se utiliza demasiada potencia, se dañará la tela o incluso se dañarán las fibras sintéticas. Es un margen muy estrecho.
Mantenerse seguro (y los equipos que utilizamos) El problema es que los rayos UVC son perjudiciales si llegan a la piel o a los ojos. No se puede simplemente conectarlas y esperar lo mejor.
Por eso utilizamos interruptores de seguridad. En cuanto un técnico abre la escotilla de mantenimiento, la electricidad se corta. Punto.
En cuanto al equipo, guardamos las lámparas dentro de mangas de cuarzo. El vidrio normal absorbería la luz UV, pero el cuarzo permite que la luz pase a través. También utilizamos reflectores de aluminio para devolver toda la luz hacia la tela. Se trata de maximizar la eficacia de cada pulgada cuadrada.
El problema: Potencia versus duración Hay un equilibrio que mantener aquí. Si se utiliza la lámpara al máximo de su capacidad, se eliminarán más gérmenes, pero los electrodos se dañarán mucho más rápidamente.
A medida que la lámpara envejece, su rendimiento disminuye. Pero aquí está el detalle importante: no esperes a que la luz desaparezca. Para cuando la luz visible desaparece, la potencia UVC ya está lo suficientemente baja como para que la lámpara deje de funcionar correctamente. Podrías pensar que todavía funciona, pero en realidad la esterilización o curado no está teniendo efecto. La única forma de estar seguros es seguir un calendario estricto de recambio y vigilar constantemente los sensores.