
En la práctica, esto no es un tema que se pueda resolver mediante teorías. Se imprimen prendas una tras otra, y la pregunta es práctica: ¿qué fuente de luz permite que el proceso continúe sin comprometer la profundidad de curado o la calidad de la impresión?
La luz UV de onda corta, proveniente de lámparas de vapor de mercurio probadas, sigue siendo la opción más eficaz. Proporciona una densidad de fotones de 254 nm, lo cual permite una curación profunda en las capas gruesas de tinta, logrando así una curación completa del sustrato, y no solo en su superficie.
Lo que realmente importa
Lo crucial es la salida espectral y la intensidad máxima de irradiación. Una lámpara UV de onda corta emite una luz de espectro amplio, con una línea dominante a 254 nm que proporciona los fotones de alta energía necesarios para romper los fotoiniciadores presentes en las capas de tinta.
Esto se traduce en una alta densidad de energía de curado (mJ/cm²), lo cual permite una curación efectiva incluso en capas gruesas de tinta. Los LED de espectro estrecho tienen dificultades para lograr esto. Además, el reflector, generalmente con recubrimiento dicroico, mantiene la máxima intensidad UV dirigida hacia adelante.
Por qué funciona bien en la impresión por serigrafía textil
En la impresión por serigrafía textil, la capa de tinta es gruesa. Los LED pueden dejar la capa inferior sin curarse adecuadamente, lo que provoca defectos en la impresión después del lavado. La alta intensidad de irradiación de un sistema UV de onda corta permite una polimerización completa desde la parte superior hasta la inferior, lo que garantiza que la impresión resista los lavados.
Se obtiene así una mayor velocidad de producción con las impresoras ya existentes, además de un proceso estable que los ingenieros pueden controlar con confianza.
A qué hay que prestar atención
Las lámparas UV de onda corta son muy potentes, pero generan mucho calor. Es necesario contar con un sistema de enfriamiento adecuado para mantener la estabilidad de la salida y proteger el sustrato.
Cuando se integran estos sistemas en una impresora, la gestión térmica no es opcional. Siempre recomendamos verificar la capacidad del refrigerador y asegurarse de que la lámpara esté correctamente alineada. De esta manera, se evitan puntos calientes y se logra una curación uniforme en toda la anchura de la impresión.