
Dejen de pensar en la luz UV como algo útil solo para secar cosas
La mayoría de las personas, al escuchar “luz de alta energía”, piensan inmediatamente en su uso para curar resinas o secar tinta. Pero nosotros lo vemos de manera diferente.
En una fábrica moderna, la luz no sirve solo para secar; también se utiliza para limpiar. Al colocar bombillas UV-C a lo largo de la línea de producción, se pueden eliminar los gérmenes automáticamente. No hay necesidad de fregar nada, ni de detener la línea de producción, ni de reducir su velocidad. Todo sucede de forma automática.
Los detalles técnicos relacionados con la luz
Nosotros nos mantemos fieles a la longitud de onda de 253,7 nm. ¿Por qué? Porque ese es el valor óptimo para destruir el ADN de los microorganismos, impidiendo así que se reproduzcan.
Lo importante es que, cuando se compran estas bombillas en grandes cantidades, la consistencia es clave. Si tiene un conjunto de cincuenta bombillas y solo una de ellas funciona mal, eso significa que existe un “punto débil” en el proceso de esterilización. Eso representa un verdadero problema desde el punto de vista del control de calidad.
Mantenemos unos márgenes de tolerancia muy ajustados. De esta manera, cuando se calcula la dosis necesaria, se puede asegurar que sea la misma en toda la línea de producción.
Instalación de las bombillas
Estas no son simplemente luces comunes de oficina. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta transmisión. Puede parecer algo complicado, pero en realidad significa que los fotones logran salir de la bombilla, en lugar de quedar atrapados dentro del vidrio.
Es recomendable conectarlas a balastos electrónicos. Esto evita parpadeos y prolonga la vida útil de las bombillas.
Pero hay que tener cuidado: el cuarzo es frágil. Si el suelo vibra mucho, no basta con colocar las bombillas allí. Es necesario utilizar soportes robustos para evitar que las bombillas se dañen.
Funcionamiento en el mundo real
No basta con instalarlas y dejarlas así. Las bombillas UV-C se desgastan con el tiempo. Lo problemático es que, aunque la bombilla siga brillando, su capacidad para matar bacterias disminuye. Eso es algo difícil de detectar.
La solución es sencilla: controle el tiempo de uso de las bombillas. Una vez que su rendimiento alcance alrededor del 80% de su capacidad inicial, cámbielas. Vendemos estas bombillas en paquetes grandes, para que pueda reemplazar todo el conjunto durante los tiempos de inactividad programados y poder volver a trabajar.